No os preocupéis, que leer estas líneas no os va a suponer una tortura, sino que esperamos sea algo ameno y didáctico. Es el primer viaje que desde el blog de Gesmemori haremos por los diversos museos de la Inquisición que existen en España, que los hay, y sorprendentes por su historia y contenido. En el primero en el que haremos parada es en el de Garganta la Olla, localidad cacereña de la comarca de La Vera declarada Conjunto Histórico Artístico por el buen estado de conservación de su arquitectura popular y de sus casas señoriales.


Uno de esos edificios con pasado de siglos de piedra y madera es el Museo de la Inquisición situado en la Calle Toril, un rincón acogedor y colorido de este hermoso pueblo cacereño. Precedido de un porche con columna, en el fuste puede leerse un texto grabado: “Esta casa fue construida para el Tribunal de la Inquisición en 1606. Siendo capitán Iván Muñoz, oficial del Santo Oficio”.
Su arquitectura se mantiene intacta desde que fue construido en el siglo XVII. Dentro, además de la recreación de una vivienda típica verata están las diferentes estancias del museo: calabozos, sala de tortura, sala de juicios, el despacho del inquisidor y una estancia donde se firmaban las sentencias. Y para que no hubiese duda de que las condenas se cumplían, en la segunda planta está el balcón donde se colgaba al reo. Al lado está la sala de tortura con utensilios y máquinas que aún hoy resultan sorprendentes por su ingenio y sofisticación aunque estuviesen destinadas a hacer sufrir: la garrucha, la doncella de hierro, los potros y muchos más.


Como no todo iban a ser torturas, la casa dispone de dos cocinas, dos comedores y varios dormitorios. Dentro hay utensilios y enseres de la vida cotidiana de la localidad y de los oficios de la época, especialmente de agricultores, ganaderos y comerciantes.
Aparte de este museo sorprendente, Garganta la Olla guarda muchas otras curiosidades, como la Casa de las Muñecas, inconfundible con su color azul para que se supiese bien a las claras a qué estaba destinada. Antaño albergaba un prostíbulo utilizado por el séquito del emperador Carlos V cuando este se alojaba en el monasterio de Yuste, muy próximo al pueblo.


Entre otros edificios representativos de esta hermosa localidad destacan la Casa de la Seda, en ocasiones residencia de los Duques de Alba y la Casa de Contratación de la Seda, de donde salían bellos hilos para confeccionar tejidos para la Corte.
Paseando por Garganta la Olla aparecen construcciones religiosas dignas de visitar como la iglesia de San Lorenzo, del siglo XVI, declarada Bien de Interés Cultural con categoría de Monumento. Uno de los mayores tesoros que alberga es el órgano de estilo barroco. La ermita del Santísimo Cristo del Humilladero data del siglo XVI y su elemento más representativo es el altar de azulejos talaveranos.


Hay muchas otras casas de interés en este pueblo con historia, como la Casa de Postas, vivienda utilizada en época de Carlos V como posada de viajeros. Fue construida en 1576, como marca la inscripción del capitel de su columna. A su patrimonio esta localidad suma el paisaje que la rodea, entre montañas y bancales.