Como en el blog de Khepri hablamos de muchas cosas, además de saber que Gesmemori es la aplicación más completa del mercado dedicada al negocio funerario, un software completo para el sector único en su género, también dedicamos espacio para aprender de otras culturas. Y en este caso volamos hasta Madagascar –aunque sea de forma virtual- para conocer qué es eso del giro de huesos o Famadihana, algo así como una comunión festiva entre la vida y la muerte.


Madagascar es un gran territorio insular situado frente a la costa sureste de África, en el océano Índico. Una nación que alberga miles de especies animales, como los curiosos lémures, junto con bosques tropicales, playas y arrecifes. El origen de las procedencias de los malagasy (el nombre de los habitantes de Madagascar) ha derivado en una interesante fusión de culturas que provienen del sudeste de Asia, India y África.


En esta tierra de extraordinaria riqueza cultural pervive, entre sus muchos ritos y tradiciones, el Famadihana, algo así como el giro de los huesos o el baile de los muertos, como también se le llama. Para profundizar en este asombroso ritual hay que conocer un poco más las creencias de los malgaches. Para ellos, las personas provienen del cuerpo de sus antepasados –como así es-, por eso hay que tener el cuerpo de los difuntos en alta estima. Saben convivir con la muerte, que en esta cultura no es el final, sino un medio de unión entre el mundo de los vivos y los que no lo están.
Este es el fin del Famadihana, la comunión con lo inmortal, con los que estuvieron antes, un momento cargado de emoción en el que las familias se reúnen y celebran el parentesco con el fallecido, al que se le agasaja con todo tipo de honores, viandas y bailes.


Aunque el ritual y su hondura antropológica son mucho más complejos, se puede resumir el Famadihana como “el regreso de la muerte” o “el giro de huesos”. Los cuerpos son desenterrados de las criptas en las que reposan, se les envuelve en un paño o sudario nuevo y se les acompaña en un baile alrededor de las tumbas con música en vivo que suele interpretar una banda familiar. Los asistentes comen y beben durante la celebración –porque lo es- y, lejos de sentirse apenados por los que ya no están en forma corpórea lo consideran un momento de dicha al tratarse de un momento de vínculo con los antepasados y de hacerlos partícipes del amor a la familia.


No hay una fecha exacta de celebración del “giro de huesos”. Normalmente acontece entre junio y septiembre, tras la premonición de un chamán o del sueño de algún pariente con el difunto. Cuando llega el día se reúne la familia extensa, incluso llegada de los puntos más lejanos, y comienza el ritual, que suele durar al menos dos o tres días. El antiguo sudario del difunto es muy apreciado, ya que se le atribuyen propiedades beneficiosas para los miembros del clan, entre ellas la de favorecer la fertilidad de las mujeres en edad de procrear.


Como ocurre con casi todas las costumbres tradicionales –aunque transcurran en el Índico-, el famadihana ha ido perdiendo vigencia, pero todavía hay tribus malgaches que lo mantienen.